Alimentación durante la lactancia: qué alimentos no debe comer la mujer lactante

alimentación durante lactancia

La dieta ideal para madres lactantes es muy similar a la que se recomienda en otros periodos de la vida adulta y no es necesario incluir alimentos específicos, si bien durante la lactancia el aporte de calorías debe ser algo mayor -en concreto, unas 450-500 calorías extra por día. Esto hace un total de unas 2500 calorías diarias para una persona de peso normal.

No obstante, y de modo similar a lo que sucede durante el embarazo, las madres lactantes traspasan nutrientes de los alimentos que han consumido al bebé a través de la leche materna.

Es por esto que resulta especialmente importante llevar una dieta saludable si se va a dar el pecho al bebé, lo cual puede implicar evitar comer determinados alimentos y bebidas o al menos limitarlos en algún grado. Prestar atención al estado físico del pequeño es fundamental para observar posibles reacciones a comidas.

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No existe una “dieta para madres lactantes” específica ni hay verdaderamente alimentos que sean considerados estrictamente prohibidos para las mujeres que dan el pecho -al menos no más que para cualquier otra persona.

Sin embargo, algunos alimentos pueden provocar molestias al bebé lactante de manera más habitual que otros. Estas se relacionan generalmente con inquietud física (como las bebidas con cafeína) o con gases y otros problemas digestivos a corto plazo, si bien llevar una dieta deficitaria a nivel nutricional es perjudicial para el desarrollo del bebé.

Por otro lado, los bebés lactantes y de corta edad son más susceptibles a determinados compuestos que se encuentran en algunos alimentos y que son perjudiciales para la salud si se consumen en cantidades elevadas, como es el caso del mercurio.

A continuación veremos qué comidas puede ser mejor evitar durante la lactancia, al menos de forma muy cuantiosa o si creemos que es posible que estén causando molestias al bebé.

1.1. Comidas que provocan gases

El consumo de algunas verduras y frutas se asocia a una mayor producción de gases intestinales. Es el caso de la col, la coliflor, el brócoli, la cebolla, el ajo, las cerezas y las ciruelas pasas, entre otras.

En cuanto a la dieta para madres lactantes, puede ser una opción limitar el consumo de ciertos tipos de alimentos si el bebé tiene predisposición a sufrir molestias por gases o si percibimos que padece más gases de lo habitual cuando los comemos.

Los productos de origen vegetal deben ser la base de la dieta tanto durante la lactancia como en el resto de periodos de la vida. Si creemos que una fruta o una verdura que consumimos regularmente provoca gases a nuestro bebé lactante, tenemos que procurar obtener esos nutrientes a través de otro alimento en lugar de eliminarlo de la dieta sin más.

1.2. Pescado que pueda contener mercurio

El pescado es un alimento recomendado por muchos nutricionistas durante el periodo de lactancia por los ácidos grasos saludables que contiene, sobre todo el pescado azul, como el salmón y las sardinas.

Sin embargo, hay algunos tipos de pescado que pueden contener altos niveles de mercurio, una sustancia algo tóxica para los adultos y que puede serlo aún más para los bebés lactantes por su escaso volumen corporal.

Por esto se recomienda no excederse al consumir ciertos tipos de pescados, como el atún blanco (albacora), la caballa y el pez espada, si sabemos que son susceptibles de contener mucho mercurio.

1.3. Alimentos con mucha sal y/o grasa

Los alimentos que contienen grandes cantidades de sal y de grasas (sobre todo las saturadas, que son cuantiosas en la carne roja y en los lácteos) son perjudiciales para el aparato circulatorio, favoreciendo el desarrollo de alteraciones cardiovasculares. Esto es cierto a cualquier edad, y no sólo algo a tener en cuenta al planificar una dieta para la lactancia.

Por este motivo es recomendable optar por las legumbres, el pescado azul o los frutos secos como fuentes de proteínas prioritarias en lugar de la carne roja, así como consumir piezas de carne con poca grasa. Los alimentos hechos con carne procesada, como los embutidos, las hamburguesas, las salchichas y el bacon, suelen ser especialmente ricos en sal y en grasas saturadas.

1.4. Café y otros productos con cafeína

La cafeína es una sustancia que se encuentra presente en diferentes tipos de alimentos y bebidas y que tiene efectos estimulantes sobre el sistema nervioso central. Por este motivo, puede generar síntomas como nerviosismo e inquietud física en el bebé si la madre la toma en exceso durante la lactancia.

Consumir pequeñas cantidades de cafeína (por ejemplo, una o dos tazas de café al día) durante la lactancia no debería suponer problemas para el bebé, pero se recomienda limitar el consumo de estimulantes en general para evitar posibles molestias al lactante, sobre todo si el bebé es prematuro o recién nacido y si muestra signos de inquietud e irritabilidad que podrían ser causados o exacerbados por la cafeína.

Además del café, alimentos y bebidas comunes que contienen cafeína y otras sustancias estimulantes similares son los refrescos de cola, las bebidas energéticas, el chocolate y el té.

1.5. Tés de hierbas

Los tés herbales se han popularizado mucho en los últimos años, siendo promocionados como alternativas saludables a otras bebidas recreativas, especialmente las que contienen mucho azúcar, el café y los refrescos con cafeína.

Sin embargo, muchos tés de hierbas contienen sustancias estimulantes y de otros tipos que pueden tener efectos no deseados en el bebé lactante si le llegan a través de la leche materna. Por ejemplo, la manzanilla y la senna pueden llegar a provocarle molestias digestivas.

Por este motivo el Departamento de Agricultura de los EEUU y otras instituciones defienden que los tés de hierbas deberían ser evitados directamente durante la lactancia o, al menos, se debería hablar con profesionales al respecto si tenemos dudas sobre su consumo.

1.6. Bebidas con alcohol

Como sucede con la cafeína, el alcohol se traspasa a la leche a través del torrente sanguíneo. Si llega al bebé lactante pueden aparecer síntomas típicos del consumo de alcohol en función de la cantidad consumida, y cuando la madre bebe mucho alcohol de forma regular puede afectar a la ganancia de peso o al nivel de conciencia del pequeño, entre otros aspectos.

Además es relativamente habitual que las madres lactantes que toman mucho alcohol tengan dificultades para expulsar leche, lo cual puede llevar a que el bebé ingiera menos nutrientes. A esto hay que añadir los efectos psicológicos de beber alcohol de manera regular, que se asocian con negligencia y con riesgos para los pequeños.

En consecuencia es mejor evitar o limitar notablemente el consumo de alcohol durante la lactancia. Esto es importante sobre todo unas 2 horas antes de amamantar al bebé, ya que nuestro organismo tarda un tiempo en eliminar el alcohol de la sangre. En general se considera que el consumo regular debe ser evitado, si bien tomar una bebida alcohólica suave de vez en cuando es aceptable.

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  • American College of Obstetricians and Gynecologists (2016). Breastfeeding your baby.
  • United States Department of Agriculture (2009). Nutritional needs for infants. In Infant Nutrition and Feeding: A Guide for Use in the WIC and FSF Programs.

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Patricia Pérez Solá

Enfermera Matrona

Diplomada en Enfermería (UCLM).

Patricia ha formado parte de distintos servicios de enfermería, neonatología y matrona de varios hospitales de Madrid y Toledo.

Actualmente ejerce en el Hospital Virgen de la Salud.

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