¿Qué es el cólico del lactante? Tratamiento de los cólicos en bebés

El cólico del lactante es una molestia común en bebés recién nacidos y de corta edad; de hecho, se estima que hasta el 40% de los bebés podrían manifestar síntomas de cólicos en la lactancia.

Si bien los cólicos en bebés casi nunca son motivo de alarma, la inquietud y el llanto de los pequeños durante estos episodios es motivo de angustia para muchos padres. Por este motivo es habitual que se empleen diferentes métodos con el objetivo de aliviar los síntomas del niño y el estrés que estos generan en los padres.

La mayoría de opciones de tratamiento que se suelen usar en casos de cólico del lactante no han demostrado su eficacia suficientemente a través de estudios científicos, y tan sólo la modificación de la dieta, los cambios en la estimulación del bebé y algunos remedios naturales parecen prometedores, como explicaremos a continuación.

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Los cólicos del lactante se definen como un síndrome caracterizado por episodios de inquietud, irritabilidad y llanto inconsolable que se dan de forma repetida durante los primeros 4 meses de vida en bebés sin problemas de salud relevantes que puedan justificar a primera vista tales síntomas.

Siguiendo una definición estricta, para poder realizar el diagnóstico los cólicos en bebés deben producirse como mínimo 3 veces a la semana en un periodo de 3 semanas y durar al menos 3 horas en cada ocasión. En cualquier caso, también es habitual referirse como “cólico del lactante” a síntomas similares que se producen con una regularidad menor.

Los cólicos afectan a entre el 10% y el 40% de bebés en edad de lactancia (Johnson y colaboradores, 2015). Su frecuencia es mayor a las 6 semanas de vida aproximadamente, y lo más habitual es que los síntomas se reduzcan y desaparezcan entre los 6 y los 12 meses.

Es habitual que los padres sientan frustración, nerviosismo e incluso enfado asociados a los síntomas de los cólicos del bebé puesto que las conductas del pequeño pueden provocar nerviosismo e interferir con el descanso y el sueño, entre otras molestias.

En este sentido, otro de los “signos” clásicos de los cólicos en bebés es el elevado número de visitas al médico por parte de los progenitores, preocupados, estresados o hastiados de los síntomas de su bebé. 

qué son los cólicos del lactante
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A pesar de lo comunes que son, no se conoce con exactitud cuál es la causa de los cólicos en bebés lactantes. Antes se creía que los cólicos del lactante eran causados por gases dolorosos pero esta hipótesis ha sido abandonada en los últimos años.

Según diferentes autores (por ejemplo Shamir et al., 2013), lo más habitual o probable es que los cólicos sean consecuencia de molestias digestivas -por ejemplo, calambres intestinales o reacciones de tipo alérgico a determinados alimentos.

Asimismo el hambre, la incomodidad física o el sueño pueden ser perfectamente causas puntuales o regulares de algunos de los episodios a los que nos referimos como “cólicos”.

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Sólo entre el 5% y el 10% de los cólicos están causados por problemas mayores; los más habituales son el dolor causado por problemas gastrointestinales (como estreñimiento, reflujo gástrico o alergias alimentarias), las migrañas, las infecciones en diferentes partes del organismo o las dificultades para respirar causadas por alteraciones en el aparato respiratorio.

Los síntomas que pueden alertar a los padres de la posibilidad de una alteración subyacente de mayor gravedad incluyen dificultades para el aumento de peso del bebé, problemas relacionados con las deposiciones (por ejemplo, diarrea con sangre o mucosidad), incremento de la temperatura corporal, somnolencia excesiva y falta de energía (Roberts, Ostapchuk y O’Brien, 2004). 

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Hay varios aspectos positivos que se pueden destacar.

En primer lugar, debe quedar claro que es imposible que un bebé no se atragante nunca a lo largo de todo el aprendizaje. Sin embargo, el aprender antes a manejar la comida en la boca gracias al BLW sí pueden evitar sustos más adelante.

Por otro lado, el movimiento masticatorio favorece el desarrollo a lo largo y a lo ancho, incluyendo el paladar. Esto permite que el bebé tenga un boca con una forma equilibrada.

Por último hay que destacar el hecho de que se desarrollan el tono y la motricidad orofacial. Gracias a esto se pueden evitar casos de babeo, respiración oral o incluso deglución atípica, además de mejorar la pronunciación.

Aunque es cierto que el BLW no es fundamental para el desarrollo de estos aspectos ni va a prevenir todas las posibles alteraciones, sí supone una gran ventaja en la gran mayoría de los casos. Esta técnica no va a hacer que un bebé hable antes, pero sí favorecerá una mejor articulación gracias al hecho de que el tono muscular va a estar más trabajado. Esperemos que en el futuro se realicen investigaciones para arrojar más datos sobre las relaciones entre la logopedia y el BLW para poder confirmar más datos acerca de sus grandes ventajas.

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Aunque por el momento la comunidad científica no ha hallado ningún tratamiento claramente eficaz para aliviar los síntomas del cólico del lactante, se han investigado varios remedios y opciones de tratamiento muy diversos.

Por lo general se recomienda evitar la medicación y la medicina alternativa para centrarse principalmente en remedios dietéticos o la reducción de la estimulación del bebé, entre otros. Veamos cuál es la eficacia de cada opción de tratamiento según las investigaciones realizadas hasta la fecha.

5.1. Dieta hipoalergénica

Uno de los remedios que se suelen recomendar en casos de cólico del lactante es la modificación de la dieta de la madre durante la lactancia con el objetivo de disminuir la probabilidad de alimentar al bebé con alguna sustancia que cause alergia -por ejemplo, evitando la leche y sus derivados, los huevos, los frutos secos, el trigo y la levadura (Nocerino et al., 2015).

Éste es quizá el tratamiento más recomendado por la comunidad científica de entre los que se suelen aplicar, pero su eficacia demostrable sigue siendo limitada por el momento. Los pocos estudios disponibles sugieren que llevar una dieta hipoalergénica podría ser más importante en el caso de madres que hayan sufrido dermatitis atópica en el pasado.

5.2. Cambios en la estimulación del bebé

En ocasiones la inquietud asociada a los cólicos en bebés puede deberse a un exceso de estimulación. Algunos estudios han analizado la posible utilidad de reducir los paseos en carrito o el uso del chupete, entre otros factores, para aliviar los cólicos del lactante; no obstante, no existe mucha información sólida con respecto a esto.

En cualquier caso, es lógico que los bebés que se encuentran sobreestimulados puedan tener accesos de llantos con mayor facilidad que si están tranquilos, así que disminuir la estimulación del pequeño es una opción con sentido cuando éste se siente inquieto por un exceso de actividad.

5.3. Remedios basados en plantas

Como con el resto de opciones de tratamiento del cólico del lactante, actualmente no disponemos de suficientes datos como para evaluar de manera adecuada la eficacia de los remedios basados en plantas para aliviar los síntomas.

Sin embargo, existen investigaciones que sugieren que las infusiones de manzanilla, melis, hinojo y otros remedios herbales podrían ser eficaces para reducir los síntomas del cólico del lactante. Incluso si no fueran muy eficaces, este tipo de tratamiento no supondría riesgos para el bebé.

5.4. Administración de probióticos

El uso de probióticos (por ejemplo Lactobacillus reuteri) es una opción de tratamiento reciente que también requiere más investigación para poder evaluar su eficacia, aunque hay algunos estudios prometedores (Xu et al., 2015).

Al contrario de lo que sucede con las infusiones herbales o con los cambios en la dieta, es mejor no utilizar probióticos por sus posibles efectos secundarios, ya que se requiere cierta cautela: en la actualidad no es seguro administrarlos al no conocerse las dosis terapéuticas (en caso de que existan).

5.5. Tratamiento con medicamentos

Por el momento no se conocen medicamentos eficaces y seguros para aliviar los cólicos en bebés. Hay estudios que indican que algunos fármacos anticolinérgicos como la diciclomina reducen los síntomas al destensar la musculatura intestinal, pero no son seguros para la salud del lactante porque pueden provocar efectos secundarios severos.

5.6. Masajes cervicales

A pesar de que se trata de una intervención relativamente conocida, los masajes cervicales son un tratamiento ineficaz y arriesgado para el cólico del lactante ya que el procedimiento no resulta seguro en bebés recién nacidos o con pocos meses de vida. De hecho, se conocen casos de bebés que han muerto como consecuencia de este tipo de tratamiento (Camilleri et al., 2017).

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Como hemos visto, los cólicos en bebés no suelen ser motivo de preocupación pero es importante acudir al médico si los episodios de inquietud y llantos son frecuentes, puesto que podrían ser síntomas de algún problema subyacente.

Si nuestro bebé suele tener cólicos en primer lugar hay que asegurarse de que todas las necesidades básicas del bebé están cubiertas en su día a día y de que se encuentra cómodo física y emocionalmente en todo momento.

Durante los propios episodios debemos procurar calmar y relajar al bebé, comprobar su estado físico y tomar medidas en función de sus síntomas; por ejemplo, un baño caliente puede ser especialmente apropiado si la temperatura corporal está alterada.

En cuanto a las opciones de tratamiento, en el caso de bebés amamantados la modificación de la dieta de la madre parece ser una de las más interesantes, en especial la eliminación de la proteína de la leche.

Si el bebé está sobreestimulado durante la vida diaria, permitirle que esté tranquilo también es muy importante para prevenir accesos de inquietud y para evitar que se sienta nervioso en general.

Para finalizar cabe insistir nuevamente en que si los cólicos son frecuentes y preocupantes hay que ir a un médico que pueda supervisar el manejo de los síntomas y que sea capaz de detectar trastornos relevantes asociados, en caso de que existan.

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  • Camilleri, M.; Park, S. Y.; Scarpato, E. & Staiano, A. (2017). Exploring hypotheses and rationale for causes of infantile colic. Neurogastroenterology & Motility, 29(2): e12943.
  • Johnson, J.D.; Cocker, K.; Chang, E. (2015). Infantile colic: recognition and treatment. American Family Physician, 92(7): 577–582.
  • Nocerino, R.; Pezzella, V.; Cosenza, L.; Amoroso, A.; Di Scala, C.; Amato, F. (2015). The controversial role of food allergy in infantile colic: evidence and clinical management. Nutrients (Review), 7(3): 2015–2025.
  • Ortega Páez, E.; Barroso Espadero, D. (2013). Cólico del lactante. Pediatría Atención Primaria, 15(23).
  • Roberts, D. M.; Ostapchuk, M.; O’Brien, J. G. (2004). Infantile colic. American Family Physician, 70(4): 735–40.
  • Shamir, R.; St James-Roberts, I.; Di Lorenzo, C.; Burns, A. J.; Thapar, N.; Indrio, F.; Riezzo, G.; Raimondi, F.; Di Mauro, A. (2013). Infant crying, colic, and gastrointestinal discomfort in early childhood: a review of the evidence and most plausible mechanisms. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, 57(Suppl 1): S1–45.
  • Xu, M.; Wang, J.; Wang, N.; Sun, F.; Wang, L.; Liu, X. H. (2015). The Efficacy and Safety of the Probiotic Bacterium Lactobacillus reuteri DSM 17938 for Infantile Colic: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials. PLoS One, 10(10): e0141445.

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Patricia Pérez Solá

Enfermera Matrona

Diplomada en Enfermería (UCLM).

Patricia ha formado parte de distintos servicios de enfermería, neonatología y matrona de varios hospitales de Madrid y Toledo.

Actualmente ejerce en el Hospital Virgen de la Salud.

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